Todas las elecciones presidenciales son históricas, pero esta promete ser trascendental. El país se enfrenta en las urnas a una decisión vital, seguir apostando por un proyecto transgresor, agresivo y discursivo que ha enfrentado cientos de obstáculos para llevar al campo de las acciones y los resultados las promesas de “cambio”, o apostar por la oposición política que no solo fue incapaz de capitalizar los errores y horrores del cambio, sino que tampoco ha sabido conectar con el votante de a pie, a quien – para bien o para mal – el discurso y la narrativa de reivindicación y transformación le ha calado profundo.
Más allá de las diatribas políticas de ambos sectores ideológicos, el próximo gobierno enfrentará cinco grandes crisis que pondrán en riesgo la estabilidad de la Nación: i) seguridad, ii) salud iii) déficit fiscal ¿default?, iv) crisis energética y v) bomba pensional (de la que nadie habla, pero que supone un inmenso reto a corto plazo para las finanzas públicas).
Me centraré en la crisis pensional ¿Qué proponen los candidatos?
Cepeda propone continuismo, en ese sentido en su programa de gobierno (que es un compilado de discursos), propone sacar adelante la reforma pensional del gobierno Petro, para que y cito textualmente: ‘no vaya a ser derrotada por formalismos de carácter legal o jurídico’ (a esos formalismos los demócratas le llamamos debido proceso y estado de derecho).
El problema de la reforma pensional (más allá de los formalismos y uno que otro preso que dejó su trámite legislativo) es que no resuelve ninguno de los problemas estructurales del sistema y por el contrario crea nuevos: Mayor gasto público, cero nuevos ingresos por concepto de aportes y no responde a la tendencia acelerada al envejecimiento poblacional.
La candidata Claudia López ha dicho públicamente y expone en su programa de gobierno, que dará continuidad a la reforma pensional del gobierno Petro y ha asegurado que en el caso que la Corte Constitucional la declare inexequible, presentará al congreso el mismo articulado de la ley 2381 de 2024.
Paloma Valencia, es la candidata que propone un modelo pensional diferente al camino planteado por el gobierno Petro, en su programa proyecta un sistema pensional en el que cada niño recién nacido en situación de pobreza tendrá un ahorro pensional de 500 mil pesos garantizados por el estado. Ese ahorro capitalizado hasta la edad de pensión con un IPC proyectado del 4% y una tasa de rendimiento del 12% efectivo anual sería suficiente para garantizar el 100% de los recursos necesarios para pagar en su vejez una renta vitalicia de 230 mil pesos. ¡Eso es inclusión sostenible sin poner en riesgo el ahorro privado!
El programa pensional de Paloma es viable financieramente, pues partiendo de una base de universalización del bono pensional al nacimiento, el costo total sería de tan solo 0,24 billones (anual). La propuesta habrá que madurarla, pero parte de dos necesidades imperiosas del sistema, generar ahorro y construir un mecanismo de retiro que responda al envejecimiento poblacional.
En el programa de Abelardo de la Espriella no hay mención alguna a las pensiones ¿Statu quo pensional?
Como parte de la industria pensional del país, me preocupa la inminente desfinanciación del Fondo de Garantía de Pensión Mínima y el daño profundo que causará a la sostenibilidad financiera del sistema el decreto 1485 de 2025 (rentas vitalicias) y el decreto 0369 de 2026 (repatriación ahorro pensional); más me preocupa que ninguno de los candidatos pareciera tener del todo claro las consecuencias de las decisiones reglamentarias que ha tomado el gobierno nacional en los últimos meses.
Colombia, elijamos bien, no bastan los discursos, ¡Necesitamos hechos, ejecución y sensatez!
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